Capítulo 1: La dura realidad
[voz_de_locutor_echado_de_ALPU]Este sábado, únete, únete, ¡únete! a la esperanza... 50.000 personas se darán cita en el Estadio Centenario para el gran acontecimiento...[/voz_de_locutor_echado_de_ALPU] Y en el medio de la propaganda comienza a sonar una musiqueta propia de Pare de Sufrir, al mismo tiempo se dejan divisar unas cuantas carpas blancas sobre un campo abierto. Luego aparece la cara de un hombre de sonrisa amplia y pinta de chanta, acto seguido, con la inefable combinación de colores celeste, azul, blanco, verde y amarillo (no, no se trata de un reclame de Larrañaga), aparece la cara del pastor, conferencista, evangelista Benyamin Antonio (si, sí, BenYamin). Le encajamos un nombre plancha-sajón y un apellido que podría ser un nombre propio (otras combinaciones podrían ser: Yonatan Mario, Piter Rodrigo, Yon Mauricio, entre otras), sólo con el objetivo de que pegue más entre el populacho y... Benyamin se despierta del sueño y descubre que le falta trillar un buen tranco de camelos para llegar a su objetivo: ser la competencia de otros chantas que empezaron igual que él y ahora están forrados. No hay asesores de marketing, no hay secretaria, no hay oficina lujosa, no hay cine abandonado donde poner el negocio, no hay patovicas, no... sólo hay un garage abandonado y un catre medio derruído. Benyamin se choca con la dura realidad: es un pobre diablo pelado, sabe que si no le sale la gran jugada y no aprovecha de su facha y el único traje que tiene tendrá que apuntar las velas para otro lado y esperar a que soplen otros vientos... y nuevamente, a trillar con otro curro.
¡Únete a la esperanza!, y la cara de Benyamin en los afiches... sigue soñando con engañar boludos o gente desesperada a gran escala y así alimenta al enano mental que lleva dentro. ¿De dónde podrán salir tipos así? Será todo lo que quieras, pero tiene una sonrisa que compra, además la combinación de colores está bien elegida: celeste, blanco, azul, verde y un poco de amarillo, es la típica combinación esperanzadora; hay gente que ve esas cosas y se le ilumina el rostro y cree que al otro día tiene el puesto de empanadas o el cyber-café, que se le va a llenar de clientes los fines de semana, etc... Hay que decirlo, Benyamin delira con cierto criterio.
Veamos como Benyamin piensa instrumentar su gran operación chanta: primero se busca un lugar que albergue a mucha gente, (sino no es un chow de la Esperanza), entonces ponemos un campo abierto... como Benyamin no puede costear el alquiler del Estadio Charrúa, encajó la cancha de Cerrito (allá, en la loma del orto, que te tenés que tomar cuatro bondies para llegar y arrecian los malandros), pero bueh... es el primer “chow” y no va a ir mucha gente. Segundo, necesita avisos publicitarios, Benyamin puede pagar hasta cierta cantidad de minutos en televisión (1 minuto y a las 2 de la matina), entonces necesita algo corto y sugerente, algo así como “sábado-21-horas-chow-de-la-esperanza-cancha-de-cerrito-canilla-libre-de-agua-bendita-oración-diezmo-te-bendecimos-y-luego-te-vas-a-poner-la-pyme-y-te-llenás-de-oro-fesival-de-la-fe-aguante-jesús-nuestro-señor”, la música de Pare de Sufrir un poco acelerada y unas cuantas imágenes como flashaso: gente rezando, carpas blancas, cruz del papa, Benyamin Antonio, Chow de la Esperanza, celeste, blanco, azul, verde, amarillo, cancha de cerrito, puesto de empanadas, todo seguido como en el reclame de Consorcio del Uruguay, (que además te repiten las cosas cuarenta veces).
Ahora pica el hambre y nuestro conferencista se dirige al almacén más cercano; a la mujer del dueño la tiene casi convencida de que “Cristo es la salvación y el diezmo la prueba de fe necesaria para encontrar a Cristo, o sea la salvación”, y la pobre gallega compra en cuotas la gran mierda que fabrica Benyamin, chorros de caca en forma de oración y de paso se voltea a la hija del almacenero, la piba tiene 18 y no se detiene en cuestiones religiosas, así que por ahí no pica el anzuelo, pero ve las pilchas y se encandila.
Benyamin llega al almacén, “Hola don Eustaquio”, el gallego lo mira con cara de pocas amistades, él sabe que el Benyamin es un vago, chanta, hipócrita y todos los demás males de nuestro tiempo que una persona puede llevar consigo; pero es buen cliente y no paga con la palabra de dios; la vez que Benyamin quiso hacer de las suyas y aseguró el pago de una flauta y unas fetas de mortadela con el clásico “dios proveerá”, el gallego le respondió que le provea de paso la mortadela y el pan, fue así que el conferencista se convenció de que el almacenero era gallego, no boludo. Don Eustaquio no se preocupa por los embauques que le fabrica Benyamin a su mujer, separación de bienes de por medio y el hecho de que le importa un bledo su esposa, deja el gallego que el evangelista engañe a la doña a discreción. Eso sí, cuando se entere de los pasos en los que anda su hija con el conferencista, el gaita le encaja a Benyamin una cruz de San Patricio en el medio del culo (y a la hija la manda a Santiago de Compostela, peor, allá llueve todo el tiempo y la hija se la va pasar de catre en catre... eso ocurre cuando una decisión no se medita).
El gallego no responde al saludo de nuestro conferencista, apenas un gruñido que puede llegar a significar “hola” o bien “un día de estos te hago empalar en el obelisco”. - ¿Qu vash a ievar? - pregunta don Eustaquio. - Lo mismo de siempre, un cuarto de mortadela y una flauta -. Si, Benyamin es repetitivo, podría un día darse el gusto y comprarse una pizza, pero además de repetitivo es tacaño con lo que importa y embolsa la mayor cantidad de guita posible para comprarse un moto-rocker - ¿Algu mash? -, pregunta el gallego deseando que se vaya pronto. - No gracias don Eustaquio -, Benyamin paga y sale del almacén (ya ni saluda porque sabe que le van a responder con otro gruñido).
La calle vuelve a recibir a Benyamin, él mira hacia adelante y encuentra una calle que termina dónde su vista alcanza, lástima, su mentalidad no llega tan lejos, que apenas sí puede ver hasta el límite de su nariz. A paso de babosa emprende su camino de regreso, esquivando regalos de perro y algún que otro charco de agua (“asqueroso”, piensa... tanto como su vida).
jueves 16 de abril de 2009
La vida de Benyamin Antonio, un pichón de tránfuga
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2 comentarios:
Es el primero de la seguidilla de posts sobre la vida y obra de Benyamin????
Muy bueno.
Es el primero, luego veremos como siguen las aventuras de nuestro entrañable pastor-conferencista... y si nos dan las bolas, sumamos fuerzas y sacamos el comic (junto a los otros comics que tendremos que sacar algún día), ya llegaremos al sueño de "Cuchuflai comics"
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